Este proyecto, financiado por el Centro de Estudios para la Juventud, consolidó una línea de evidencia orientada al estudio del bienestar adolescente, su evolución y relación con distintos aspectos del comportamiento en contextos de alta vulnerabilidad social.
El trabajo, desarrollado durante 2024 y 2025, generó una sólida plataforma de datos y una corte de estudio que permitió explorar desde distintos niveles analíticos la dinámica de los fenómenos de interés.
